Resumen del encuentro del 24 de junio
Asistentes:
Leticia Ducasse 4º12
Agostina Suraniti 4º7
Nicolás González 4º7
Tomás Pasquette 4º7
Luciano Laslía 4º7
Durante la primera parte de la reunión charlamos acerca de lo que convocaba a los chicos a participar en la Olimpíada de Filosofía y lo que esperaban de nuestros encuentros. Muchos coincidieron en que, tanto la participación en la Olimpíada, como la creación del espacio de los sábados constituían una buena ocasión para mejorar la escritura ensayística, esto es, adquirir claridad en la expresión escrita, y acercarse a las problemáticas actuales de la filosofía a través de la lectura y discusión de diversos textos filosóficos.
En segundo lugar, hablamos de algunos aspectos organizacionales de la Olimpíada: modalidad de trabajo -elaboración de ensayos- y primera fecha de entrega -25 de agosto-. Precisamente, dedicamos la mayor parte de la reunión a establecer algunas líneas que oficien de guía para la elaboración de un ensayo. Hicimos especial hincapié en:
1) Carácter simultáneo y no sucesivo de los momentos de la elaboración de un ensayo -selección de un tema, investigación bibliográfica y redacción del ensayo-. Se trata de momentos que se retroalimentan. A este respecto, notamos que la producción filosófica no necesariamente requiere de una consecución previa de los otros momentos sino que puede darse -y es recomendable que así sea- al mismo tiempo que la selección de un tema y la investigación bibliográfica. De aquí desprendimos una primera propuesta de trabajo que consiste en acompañar la lectura de textos con la construcción de cuadros, esquemas y redes conceptuales, el trabajo con citas y la elaboración constante de escritos. Por cierto, esta propuesta de trabajo responde a un modo de concebir la lectura que supone a un lector tan creador como el autor de una obra.
2) Caracter acotado del tema. El ensayo es la defensa de una tesis, a partir de argumentos, y no el divague acerca de todo lo que se sabe. Esa tesis tiene que aludir a un problema conciso. Semejante problema puede suscitar preguntas que no necesariamente deben ser respondidas. Hay ensayos que buscan mostrar todas las aristas de un problema, es decir, llevan al extremo todas las tensiones que aquel involucra, sin pretender resolverlas. Más aún, en muchas ocasiones, señalando la imposibilidad de resolución, o bien, el caracter provisorio de la respuesta dada. Esta posibilidad se inscribe en un modo de entender la filosofía según el cual el impulso del preguntar prevalece sobre el afán desesperado de encontrar una respuesta última.
3) Claridad: planteamos una suerte de imperativo que consiste en escribir pensando en que el lector no conoce nada acerca del tema. En relación con esto, propusimos hacer circular las producciones entre los compañeros de la división, amigos, conocidos y familiares. En última instancia, la práctica filosófica puede pensarse como una práctica colectiva que necesita de la crítica. Asimismo, postulamos una especie de principio de economía que aconseja desplazar elementos que no estén directamente vinculados con la tesis misma.
4) Relación con la realidad: de lo que se trata es de establecer conexiones entre la problemática trabajada y la realidad que bien puede manifestarse en un hecho histórico particular, opiniones socialmente aceptadas -es decir, de sentido común- o problemáticas sociales urgentes.
5) Exposición oral: resulta del todo beneficioso poner en palabras los objetivos del propio trabajo, así como también el proceso de escritura misma -las trabas que aparecen, las posibilidades de solución de un problema, etc.-.
Cabe recordar que el ensayo no debe constar de más de 1600 palabras.
Por último, mencionamos los temas específicos de la Olimpíada: a) Derechos Humanos y persona; b) Derechos Humanos y democracia; y c) Derechos Humanos, Sociedad y Cultura.
Leticia Ducasse 4º12
Agostina Suraniti 4º7
Nicolás González 4º7
Tomás Pasquette 4º7
Luciano Laslía 4º7
Durante la primera parte de la reunión charlamos acerca de lo que convocaba a los chicos a participar en la Olimpíada de Filosofía y lo que esperaban de nuestros encuentros. Muchos coincidieron en que, tanto la participación en la Olimpíada, como la creación del espacio de los sábados constituían una buena ocasión para mejorar la escritura ensayística, esto es, adquirir claridad en la expresión escrita, y acercarse a las problemáticas actuales de la filosofía a través de la lectura y discusión de diversos textos filosóficos.
En segundo lugar, hablamos de algunos aspectos organizacionales de la Olimpíada: modalidad de trabajo -elaboración de ensayos- y primera fecha de entrega -25 de agosto-. Precisamente, dedicamos la mayor parte de la reunión a establecer algunas líneas que oficien de guía para la elaboración de un ensayo. Hicimos especial hincapié en:
1) Carácter simultáneo y no sucesivo de los momentos de la elaboración de un ensayo -selección de un tema, investigación bibliográfica y redacción del ensayo-. Se trata de momentos que se retroalimentan. A este respecto, notamos que la producción filosófica no necesariamente requiere de una consecución previa de los otros momentos sino que puede darse -y es recomendable que así sea- al mismo tiempo que la selección de un tema y la investigación bibliográfica. De aquí desprendimos una primera propuesta de trabajo que consiste en acompañar la lectura de textos con la construcción de cuadros, esquemas y redes conceptuales, el trabajo con citas y la elaboración constante de escritos. Por cierto, esta propuesta de trabajo responde a un modo de concebir la lectura que supone a un lector tan creador como el autor de una obra.
2) Caracter acotado del tema. El ensayo es la defensa de una tesis, a partir de argumentos, y no el divague acerca de todo lo que se sabe. Esa tesis tiene que aludir a un problema conciso. Semejante problema puede suscitar preguntas que no necesariamente deben ser respondidas. Hay ensayos que buscan mostrar todas las aristas de un problema, es decir, llevan al extremo todas las tensiones que aquel involucra, sin pretender resolverlas. Más aún, en muchas ocasiones, señalando la imposibilidad de resolución, o bien, el caracter provisorio de la respuesta dada. Esta posibilidad se inscribe en un modo de entender la filosofía según el cual el impulso del preguntar prevalece sobre el afán desesperado de encontrar una respuesta última.
3) Claridad: planteamos una suerte de imperativo que consiste en escribir pensando en que el lector no conoce nada acerca del tema. En relación con esto, propusimos hacer circular las producciones entre los compañeros de la división, amigos, conocidos y familiares. En última instancia, la práctica filosófica puede pensarse como una práctica colectiva que necesita de la crítica. Asimismo, postulamos una especie de principio de economía que aconseja desplazar elementos que no estén directamente vinculados con la tesis misma.
4) Relación con la realidad: de lo que se trata es de establecer conexiones entre la problemática trabajada y la realidad que bien puede manifestarse en un hecho histórico particular, opiniones socialmente aceptadas -es decir, de sentido común- o problemáticas sociales urgentes.
5) Exposición oral: resulta del todo beneficioso poner en palabras los objetivos del propio trabajo, así como también el proceso de escritura misma -las trabas que aparecen, las posibilidades de solución de un problema, etc.-.
Cabe recordar que el ensayo no debe constar de más de 1600 palabras.
Por último, mencionamos los temas específicos de la Olimpíada: a) Derechos Humanos y persona; b) Derechos Humanos y democracia; y c) Derechos Humanos, Sociedad y Cultura.
