Monday, August 07, 2006

Resumen del encuentro del 29 de julio

Asistentes:
Alejandro Goldzycher 4º11

Derechos Humanos y Religión. El problema de la intolerancia religiosa.
En principio, las religiones comportan una impugnación de los derechos humanos que se plantea en clave de dogmatismo e intolerancia. La mayoría de ellas, en efecto, se asienta sobre un mismo suelo: el suelo de la trascendentalidad. Eso significa que cada una de las religiones define una verdad pretendidamente inmutable. En este marco, la libertad humana no consiste sino en la perfección del hombre que tiene por objeto lo verdadero y lo bueno. Como cabe esperar, todo lo que se aparte de estos dos valores eternos y universales es visto como un mal peligroso que conduce, irremediablemente, a la esclavitud.
Ciertamente, semejante concepción entra en conflicto con la concepción moderna de libertad, cuya preservación constituye uno de los motivos básicos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ello explica las distintas reacciones que la Iglesia Católica tuvo contra la promulgación de diversos derechos a lo largo de la Modernidad. En especial, contra aquellos derechos civiles y políticos que la llamada primera generación, de corte liberal, trajo consigo -la libertad de conciencia, la libertad de imprenta, la libertad de palabra y prensa, el sufragio universal y el principio de las mayorías-. En estos casos, como en muchos otros, se ve la estrecha conexión que existe entre el dogmatismo religioso y su inexorable consecuencia práctica, la intolerancia religiosa.

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