Balance del año de Alejandro Goldzycher

Lo que las Olimpíadas me proporcionaron no se restringió al marco de los encuentros efectuados en el colegio, sino que se extendió a las instancias que conformaron la realización de las mismas. En cada etapa, me hallé ante un cuadro de profunda meditación filosófica, pudiendo comprobar la existencia de un amplísimo arco construido a partir de una ingente variedad de formas de examinar la cuestión de los derechos humanos. Los argumentos que presentaban los participantes para defender sus propuestas resultaban en ocasiones contradictorios entre sí, mas ello no impedía que fuesen con frecuencia igualmente convincentes, interesantes y originales. Es allí donde reside gran parte de la riqueza y el misterio de la Filosofía: es el hecho de poder brindar una visión personal de un asunto en particular, prácticamente sin más condicionamientos que la consistencia de la propia idea que se pretende expresar y los que están determinados por el medio en el que uno creció y se desarrolló, lo que la convierte en algo tan variado y apasionante.
Quisiera agradecer a Pablo Roffé, por haberme orientado generosa y desinteresadamente durante este tiempo, a la profesora Patricia Lorenzen, por ayudarme con su g



